DEDICATORIA

Más allá de donde aún se esconde la vida, queda un reino, queda cultivar como un rey su agonía,hacer florecer como un reino la sucia flor de la agonía:yo que todo lo prostituí, aún puedo prostituir mi muerte y hacer de mi cadáver el último poema.
De "Last River Together" 1980

Leopoldo María Panero

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Gerard de Nerval

Reseña biográfica

Seudónimo de Gérard Labrunie, poeta y ensayista francés nacido en Paris en 1808.
Huérfano desde muy pequeño, su infancia transcurrió en la campo de Valois al cuidado de su tío abuelo. Enviado a Paris desde 1814, estudió en el colegio Carlomagno donde se apasionó por la literatura alemana, especialmente por Goethe, de quien fue un excelente traductor.
Su obra "Aurelia" de 1855, puede considerarse como el punto de partida de la poesía surrealista. Entre otras de sus obras figuran, "Viaje al Oriente" en 1851, "Les Illuminés, ou les precurseurs du socialisme" en 1852 y "Las Quimeras" en 1854.
Aunque los últimos años de su vida fueron los más productivos, sufrió graves trastornos mentales que lo obligaron a permanecer por temporadas en hospitales psiquiátricos. Finalmente, agobiado por las deudas y la enfermedad mental, se suicidó en Paris en 1855.
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Pues Gérard de Nerval no habría sufrido de la vida si no hubiese sido puesta en símbolos, no hubiese sido tipificada en símbolos, recortada en homúnculos astrales en ollas y si los símbolos y alegorías de seres, desesperados y rechazados por el ritual de la alquimia, no hubiesen sido estos, por otra parte, fuera de la simiente, fuera de esa semilla de tumores y simiente que en la vida real desemboca en la sífilis o en la peste, en el suicidio o en la locura. ¿Qué es la locura? Un trasplante fuera de la esencia, pero dentro de los abismos, de lo interior exterior. ¿Qué es la esencia? ¿Un agujero o un cuerpo? La esencia es el agujero de un cuerpo que el abismo de la boca circular de la olla nunca ha significado de verdad frente a las impaciencias de la alquimia. ¿Queda un puñado de huesos pulverizado? ¿Ni eso? Pero algo como una falsa sintaxis, las cansadas larvas de una antigua sintaxis en el esqueleto de nuestro cerebro. Como no queda un eje de la adivinación por cartas, sino las imágenes de una imaginativa floración fulminada. No unos precipitados en torno de un árbol de eje, sino los precipitados de un deshecho primarismo. La Adivinación es la idea de un Número en el que cabe hacer descansar las cosas, y hace ya más de mil siglos que este Número, como un árbol de mala cepa, ha sido erradicado de la realidad. Y si Gérard de Nerval se empapó de todo ello, sus Quimeras lo salvaron. Quiero decir que las Quimeras no pueden explicarse por las Cartas Adivinatorias, ni aun vistas como el juego interno de una prefiguración alquímica de las cosas; y con respecto al drama de todas las figuras que entran en ésta, tampoco pueden explicarse por la sombría aparición de principios que se halla en la base de la mitología, pues los principios de la Mitología fueron seres de los que Gérard de Nerval no tuvo necesidad para ser.

Del;fica;
¿Conoces, Dafne, esta viaja romanza,

Al pie del sicomoro, o bajo los blancos laureles,

Bajo el olivo, el mirto, o los trémulos sauces,

Esta canción de amor que siempre se repite?...

¿Reconoces el TEMPLO de inmenso peristilo,

Y los amargos limones donde se marcaban tus dientes,

Y la gruta, fatal para los huéspedes imprudentes,

Donde duerme la antigua semilla del dragón herido?...

¡Volverán esos dioses que tú siempre lloras!

El tiempo traerá de nuevo el orden de los viejos días;

Se ha estremecido la tierra de un soplo profético…

Sin embargo, la sibila de latino rostro

Duerme todavía bajo el arco de Constantino

-Y nada ha alterado el severo pórtico.

DELFICA

La connais-tu, Dafné, cette ancienne romance,

Au pied du sycomore, ou sous le lauriers blancs,

Sous l´olivier, le myrte, ou les saules tremblants,

Cette chanson d´amour qui toujours recommence?...

Reconnais-tu le TEMPLE au péristyle inmense,

Et les citrons amers où s´imprimaient tes dents,

Et la grotte, fatale aux hôtes imprudents,

Où du dragon vaincu dort l´antique semence?...

Ils reviendront, ces Dieux que tu pleures toujours!

Le temps va ramener l´ordre des anciens jours;

La terre a tresailli d´un souffle prophétique…

Cependant la sibylle au visage latin

Est endormie encor sous l´arc de Constantin

-Et rien n´a derange le severe portique.







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